
Petit Moll es el paraíso de los amantes de la cocina mediterránea en Sant Vicenç de Montalt. Este restaurante, ubicado en 41.561848, 2.513802, te ofrece una experiencia única a pie de mar, donde puedes disfrutar de paellas, pescados frescos y mariscos de primera calidad en un ambiente súper agradable y playero. Imagine desayunar con vistas al océano o terminar el día con una buena copa al atardecer mientras saboreas unas tapas deliciosas. ¡El lugar es ideal!
Con un ambiente descontracturado y un servicio cercano que te hace sentir como en casa, Petit Moll ha sabido captar la atención de los locales y turistas por igual. Aunque algunos lo consideran un poco caro, la calidad de los platos y la experiencia hacen que valga la pena. Así que si te pasas por la zona, no dudes en llamarlos al +34 600 52 00 00 y sumarte a esta aventura gastronómica que, según los clientes, ¡es 100% recomendable!
Horarios Petit Moll
| Día | Hora |
|---|---|
| lunes | 10:00–1:00 |
| martes | 10:00–1:00 |
| miércoles | 10:00–1:00 |
| jueves | 10:00–1:00 |
| viernes | 10:00–1:00 |
| sábado | 10:00–2:00 |
| domingo | 10:00–2:00 |
El horario podría cambiar.
Mapa Ubicación Petit Moll
Dónde se encuentra el restaurante Petit Moll
¡Hey! Si buscas un lugar con vistas espectaculares al mar y un ambiente relajado, tienes que probar Petit Moll en Sant Vicenç de Montalt. Este chiringuito tiene una decoración encantadora que te hará sentir como si estuvieses en una isla del Caribe. La atención del personal es de 5 estrellas, son súper amables y siempre están dispuestos a hacerte sentir como en casa. Y si tienes perrito, ¡no te preocupes! Algunos incluso le ofrecen agua.
La comida es otro de los puntos fuertes. Aunque he escuchado que hay algunas críticas sobre los platos para picar, muchos elogian el pulpo y el helado de coco que es brutal. Ideal para disfrutar de un día en la playa con amigos. Los precios son bastante aceptables, rondan entre 20-30 € por persona, y la relación calidad-precio es muy buena. Así que, si quieres disfrutar de un buen plato después de un chapuzón, aquí sí que merecerá la pena.
Además, si solo quieres pasar un rato agradable con una cerveza, el ambiente es descontracturado, perfecto para un atardecer. Hay quienes mencionan que el lugar «es super agradable a orillas del mar», así que es ideal para todos. Eso sí, si planeas visitarlo en fin de semana, mejor haz una reserva. La afluencia es alta y no querrás perderte la oportunidad de sentarte en su acogedora terraza exterior.
Entonces, ¿dónde se encuentra el restaurante Petit Moll? En este momento, puedes encontrarlo en 41.561848, 2.513802, 08394 Sant Vicenç de Montalt, Barcelona. Perfecto para hacer una escapada playera y disfrutar de un rato agradable. ¡No te lo pierdas! ️
Qué tipo de cocina ofrece Petit Moll
Y así, llegamos al gran tema: Petit Moll. La verdad es que me dejé llevar por la emoción de ir a un restaurante que parece atractivo, especialmente habiendo escuchado que tiene 2 estrellas. Pero, ¡vaya experiencia! Cuando fuimos a cenar, éramos dos personas y nos decidimos por la clásica ensalada básica (porque, ya sabes, un poco de verdura no hace daño): dos rodajas de tomate, nueces y un trozo de queso de cabra. Luego pedimos tres croquetas pequeñas y unos calamares a la andaluza. Ok, lo reconozco, no esperábamos grandes cantidades ni nada del otro mundo, pero la comida no cumplió con lo que esperábamos. Además, la cuenta se fue a más de 37 euros por cabeza. Para eso, ¡mejor me quedo en casa!
La cosa no mejoró mucho con el servicio. Desde el principio, fue un poco caótico; tardamos en hacer la reserva porque fue un parto contestarles por teléfono. Y cuando llegamos, resulta que nos habían dado la mesa. Así que ahí estuvimos esperando a que desocuparan otra, sin ninguna disculpa. Cuando finalmente nos sentamos, la mesa no estaba ni completamente limpia, y para colmo, tuvimos que anular el pan con tomate porque no llegaba con la comida. La atención fue bastante dispersa, como si tuvieran mil cosas en la cabeza y nosotros no estuvimos en ninguna de ellas.
Ahora, en cuanto al ambiente y la comida, he de decir que el lugar tiene su toque; esa vibra cercana a la playa y con un aire relajado. Pero no compensa lo que acabas pagando por una experiencia que, honestamente, es bastante común. Mirando a otros comentarios, parece que la cocina de Petit Moll se esfuerza por ser un chiringuito moderno pero la calidad varía mucho. Ofrecen pescado fresco entre alguna que otra opción de comida que no se siente del todo casera. La verdad, entre lo que nos dieron y lo que leí, parece que si no es congelado, es comida que tal vez te suene de un almuerzo de domingo en la playa. Al final, el lugar está más enfocado en mantener ese ambiente informal y playero, pero el servicio parece ser el talón de Aquiles, y sinceramente, creo que hay opciones mejores en la zona.
Cuáles son algunos de los platos destacados en el menú
Te cuento que la experiencia en Petit Moll puede ser un poco de montaña rusa, pero la verdad es que el ambiente te conquista desde el primer momento. Es un chiringuito bien ambientado en medio de la playa, con una decoración mediterránea que te hace sentir en el paraíso. Las vistas al mar y el airecito que corre son simplemente perfectos para disfrutar con amigos, especialmente cuando el calor aprieta. Eso sí, si decides ir, ten en cuenta que el servicio puede dejar un poco que desear en algunos momentos. A veces parece que los camareros están en su mundo, lo que puede ser un poco frustrante, ¡pero vale la pena por el lugar!
Hablando de precios, si solo vas a tomar algo, te puedes apañar con 1-10 € por persona, lo cual es bastante razonable. El ambiente sigue siendo bastante tranquilo, ideal para charlar con tus amigos. Y si es un grupo de 3-4 personas, lo vas a pasar genial. Eso sí, arriésgate con el aparcar, que no es muy fácil en esa zona, aunque si llegas a tiempo, puedes disfrutar de un momento sin espera. Además, la accesibilidad para sillas de ruedas está bastante bien cuidada, lo que siempre es un plus.
Por otro lado, hay que reconocer que no todo es perfecto. He escuchado de algunas experiencias donde el servicio ha sido un poco falloso, sobre todo en momentos de mucha gente. Una amiga contó que después de unos 30 minutos de espera, se quedó con hambre después de pedir un plato que suponía debería ser abundante. Les sirvieron unos calamares a la andaluza que, por 18€, parecía más una broma que un plato real. Pero a pesar de eso, parece que los pescaditos y las patatas bravas están para repetir, junto con el vino de la casa que, según dicen, está muy bien.
Y ya que estamos, si te decides a visitar Petit Moll, no puedes dejar de probar esos pescaditos que tanto mencionan, y si te van las tapas, las empanadillas son un must. La ensalada con feta como opción de plato está correcta, pero si quieres algo más contundente, ¡mantente firme con los clásicos! En resumen, aunque el servicio no siempre esté a la altura, el rincón, la comida y las vistas hacen que valga la pena la visita. Así que, ¿quién se apunta para la próxima?
Cuál es la experiencia de comer a pie de mar en Petit Moll
Así que, volviendo a lo que te contaba sobre Petit Moll, este chiringuito es un lugar bastante top para disfrutar de la brisa marina. Cinco estrellas para el servicio, que se nota que tienen una vibra súper agradable. El ambiente es de esos que te hace sentir bien de inmediato, y ya te digo que si andas por Sant Vicenç de Montalt, tienes que pasarte por aquí. La comida es rica y aunque a veces los precios pueden parecer algo elevados, ¡hey! Estamos hablando de un sitio a orillas del mediterráneo, así que es normal que cueste un poco más. Para una buena comida, cuenta con que te vas a gastar entre 30-40 € por persona.
Recuerdo una cena que tuve con mi esposa en agosto, ¡qué gozada! Nos dieron una mesa genial casi al borde de la playa. Desde ahí, el atardecer se veía espectacular. Pedimos una ensalada griega, unas gambas rojas y unos calamares rebozados; todo delicioso. El servicio estaba a la altura, muy amables y atentos en todo momento. A pesar de que el precio estuvo entre 50-60 €, mereció totalmente la pena por la experiencia.
No todo es perfecto, claro. También escuché algunas críticas. Hubo quien salió decepcionado porque, según cuentan, raciones escuetas y precios que parecían altos para la cantidad que te servían. Parece que algunos días el ambiente no acompaña y los camareros no se mostraban tan motivados. Pero imagino que puede pasar, sobre todo en lugares con tanta afluencia de gente. Es una pena, porque para mí, cuando todo va bien, la experiencia es de 10.
Ahora, si te estás preguntando cuál es la experiencia de comer a pie de mar en Petit Moll, aquí va: lo mejor es el ambiente relajado y la impresionante vista al mar, que hace que hasta un simple plato de calamares sepa a gloria. A veces hay altibajos en el servicio y los precios pueden ser un poco más altos, pero vamos, si te sientas a disfrutar de una buena comida con la brisa del mar y el sonido de las olas, no hay cosa igual. ¡Vale cada euro!
Petit Moll es un lugar recomendado para desayunar
Y aquí estamos, hablando de Petit Moll. La verdad, tengo que ser sincero, ¿habéis oído que tiene una estrella? Eso ya debería dar una pista de que las cosas no van muy bien en la cocina. La primera impresión fue que los precios son bastante absurdos para lo que te ponen en el plato. Por ejemplo, esa ensalada marinera es un chiste: dos trozos de tomate, un poco de cebolla, hojas verdes y unas mini sardinillas que parecían más de juguete que de comida. ¡¿11€ por esa ensalada?! No, gracias.
Luego, las empanadas tampoco se salvan. Estaban congeladas por dentro, con una mezcla de sabores insípidos que ni siquiera merecen ser mencionados. Pedimos de pollo y espinacas y, la verdad, siéntete afortunado si encuentras un trocito de pollo en medio de una pasta blanca sin sabor. Lo único decente fueron las croquetas, aunque imagino que también vienen del congelador. ¿No sería más fácil hacer un chiringuito mejor desde el principio? Hasta yo que no he trabajado en restauración podría mejorar esto con un par de ideas.
Y hablando de servicio, el camarero parecía un poco perdido. La situación con las bebidas fue un desastre total, y ¡una larga espera para que nos trajeran limón para los calamares! La atención es clave y, sinceramente, hay mucho que mejorar en ese aspecto. El chico que parecía estar a cargo no tenía idea de lo que hacía y, lo peor, andaba con la mascarilla mal puesta, lo que no da muy buena impresión, por decirlo suavemente.
Con respecto a si Petit Moll es un lugar recomendable para desayunar, la respuesta podría ser un rotundo "no". Honestamente, con la competencia que hay por la zona y los precios que manejan, hay muchas mejores opciones en Sant Vicenç de Montalt. Así que, si estás buscando un buen desayuno, te sugeriría que busques en otro lugar. La comida puede estar bien, pero el precio y la calidad no se ponen de acuerdo en este chiringuito. ¡Mejor dejarlo para otra ocasión!
Por qué
Y bueno, partamos de la experiencia de los 15 minutos de espera en ese chiringuito, que, la verdad, dejó mucho que desear. Si ya llegas con ganas de una buena comida y te atienden tan tarde, eso fastidia, ¿no? Además, cuando el camarero llegó y nos sugirió que nos cambiáramos de mesa, eso sí que fue la gota que colmó el vaso. Nos fuimos casi sin pensarlo, porque, vamos, no estamos aquí para que nos traten así. Definitivamente, no lo recomendamos para nada.
Pero, en contraste, ¡qué maravilla cuando llegamos a Petit Moll! La primera impresión es impresionante, ya que tiene un ambiente muy bonito y acogedor. El servicio fue super agradable, y la comida, ¡oh Dios mío! No puedes irte sin probar las sardinas a la plancha y los mejillones al vapor. La comida estaba para chuparse los dedos y, aunque estábamos un poco preocupados por los precios, resultó ser bastante razonable para un lugar tan guay cerca de la playa.
Claro, también hemos tenido días menos afortunados. Recuerdo haber pedido una ensalada que parecía más una broma que un plato, con un tomate cherry partido en dos y lo que nos pareció un verdadero robo a mano armada. Basura congelada con precios desorbitados. Y no hablemos del café con hielo, ¡donde te cobran el hielo a parte! Sin duda, eso sí que muestra falta de profesionalismo. Todo esto se siente como una falta de respeto al cliente, y ahí es donde se responde a la pregunta: ¿por qué?. Porque cuando todo funciona bien, Petit Moll se siente como un pequeño paraíso, pero cuando se trata de un mal servicio, simplemente no hay excusas. Así que, si queréis disfrutar de un buen rato, ¡mejor quedaros con lo bueno!
Cuál es el ambiente del restaurante
Y después de todo lo que se comenta de Petit Moll, no puedo dejar de pensar en la experiencia mixta que la gente ha tenido. Por un lado, hay quienes salen de allí hablando maravillas del servicio amable y profesional, la atención que reciben es digna de un lugar de 5 estrellas. Hay quien menciona lo agradable que se sienten al estar en un chiringuito a pie de playa, con vistas al mar y ese toque relajante que solo el sonido de las conchas decorativas puede proporcionar. Claro que, cuando el ambiente es bueno, hasta un día ventoso se siente bien, ¿no? Así que, si planeas ir, pues asegúrate de tener buenas expectativas en cuanto al trato.
Sin embargo, no todo es miel sobre hojuelas. Otros comensales han tenido experiencias para olvidar, como ese chico que se encontró con un camarero que parecía estar más interesado en su teléfono que en atender. Y qué decir de esa limitada carta de platos. Muchas quejas apuntan a los precios, que parecen ser muy altos para lo que se ofrece. Al parecer, hay noches en las que el cazón en adobo se convierte en todo un misterio, y la cuestión del idioma también ha dejado a algunos con cara de "¿qué hago aquí?".
A pesar de todo, hay un grupo fiel que sigue regresando. Tal vez porque, aunque no todo siempre sea perfecto, el sitio tiene una decoración original y una atmósfera que invita a relajarse con una bebida en mano, mirando al horizonte. El ambiente se siente fresco, playero y, aunque pueda haber ruido de camiones de comida un día ventoso, al final del día, es ese espíritu que atrae a quienes buscan una experiencia diferente junto al mar.
Así que, si te preguntas cuál es el ambiente del restaurante, en general, diría que es una mezcla de relajación playera con toques de elegancia casual. Puede ser frustrante si no te toca un buen día, pero si la suerte está de tu lado, puede ser una experiencia agradable, perfecta para una tarde de verano con amigos. Solo asegúrate de que todo esté en su sitio antes de reservar, ¡y a disfrutar!
Qué tipo de servicio se puede esperar en Petit Moll
Y hablando de Petit Moll, la experiencia puede ser un verdadero juego de luces y sombras. Por un lado, he oído que el ambiente es super chulo, perfecto para relajarte con una bebida fría, especialmente si lo que buscas es un chiringuito de playa. Sin embargo, la comida y el servicio dejan mucho que desear. ¿Cuántas veces hemos ido a un lugar con expectativas y nos encontramos con precios desorbitados? ¡Eso es lo que parece pasar aquí!
Imagínate, una tapa de boquerones por 6,50 € que trae tres boquerones en total. ¡Menuda sorpresa! Y si esperabas probar algo de la carta, no te sorprendas si te dicen que no tienen los segundos platos que querías. Me pregunto si algún día tendré la oportunidad de probar esa paella que algunos mencionan y que, según dicen, sería el toque perfecto. La variedad en el menú parece estar bastante limitada, lo que es un poco decepcionante.
Hablando de atención al cliente, parece que hay un gran contraste. Por un lado, algunos han disfrutado de un servicio excelente y han elogiado la comida. Pero, por otro lado, entre comentarios sobre camareros poco educados y entrometidos, parece que la experiencia puede variar. Algunos se han ido sin comer, ¿puedes creerlo? Imagínate el hambre y la frustración. ¡Qué mal rollo! Pero, según lo que he leído, también hay quienes han tenido un servicio de calidad 10, así que no sabe uno qué esperar.
Así que, ¿qué tipo de servicio se puede esperar en Petit Moll? Es un poco de una lotería, la verdad. Puedes encontrarte con una comida espectacular y un ambiente increíble como con un servicio que te deja desear más y una carta que te hace pensar dos veces. Así que tal vez, si decides ir, ve con expectativas moderadas, ¡y suerte con el boquerón!








