El Mirador de Sant Just

El Mirador de Sant Just

El Mirador de Sant Just es un restaurante panorámico que está a 105 metros de altura, ofreciendo unas vistas espectaculares sobre Sant Just, el Baix Llobregat y Barcelona. Te vas a sentir en las nubes, no solo por la altura, sino también por su ambiente original. Su salón circular, que se enrosca sobre un cilindro de chimenea a 30 metros, es una experiencia visual en sí misma. Además, está ubicado en la antigua fábrica de cemento "Sanson", al lado del icónico edificio Walden 7, así que ¡no hay forma de que te lo pierdas!

Cuando se trata de comer, la carta es un festín de la nueva cocina catalana. Tienes opciones que van desde un bien trabajado laing hasta un steak tartar tierno y unas gambas caseras que te dejarán queriendo más. Para el postre, elige entre un delicado pastel de frutas o unos sabrosos helados que son la guinda del pastel en una comida perfecta. Si estás buscando un lugar distinto donde disfrutar de una buena comida, este es el sitio que no puedes dejar pasar.

El Mirador de Sant Just

Restaurante de cocina catalana
3,9
1.792Reseñas
Fotos
Av. de la Indústria, 12, 08960 Sant Just Desvern, Barcelona
934 99 03 42

Horarios El Mirador de Sant Just

DíaHora
lunes13:00–15:30, 20:30–23:00
martes13:00–15:30, 20:30–23:00
miércoles13:00–15:30, 20:30–23:00
jueves13:00–15:30, 20:30–23:00
viernes13:00–15:30, 20:30–23:00
sábado13:00–15:30, 20:30–23:00
domingo13:00–15:30

El horario podría cambiar.

Mapa Ubicación El Mirador de Sant Just

Dónde se encuentra el Mirador de Sant Just

¡Hey, gente! Si estáis buscando un lugar especial para una cena, tenéis que probar El Mirador de Sant Just. Este restaurante de cocina catalana está en la Avenida de la Indústria, 12, en Sant Just Desvern, y vaya que vale la pena. ¡Todo está en un edificio con vistas de 360º! Imagínate cenar mientras contemplas esas panorámicas impresionantes. Lo mejor es que es muy amplio y ¡tiene un ascensor redondo que parece sacado de una película! Te lleva hasta la parte más alta, a 105 metros, donde podrás disfrutar de unas vistas espectaculares (aunque el aire puede estar un poco fuerte, ¡pero hay rejas de seguridad que te mantienen protegido!).

La comida es otro nivel. Todo está bien elaborado, usando productos de calidad y con un sabor que no olvidarás. Aunque el precio ronda entre los 40-60 € por persona (que sí, puede ser un poco alto), definitivamente pagas por el ambiente, las vistas y el servicio, que es súper atento. He escuchado que la espera es casi inexistente, así que perfecto si tienes mucha hambre. ¡Eso sí, es mejor hacer una reserva!

Siempre es un buen plan ir con amigos o para una cita romántica. El ambiente es genial, con un nivel de ruido bajo que permite mantener una conversación tranquila. ¡Y no os olvidéis de hacer una parada en la pequeña barra para disfrutar de un cóctel con esas vistas increíbles! Si estáis pensando en ir, tened en cuenta que también tienen un jardín exterior donde se celebran eventos, y hay aparcamiento disponible. Y si tenéis algún Cofre VIP, ¡no olvidéis mencionarlo al hacer la reserva!

Entonces, para responder a la pregunta del millón: ¿Dónde se encuentra el Mirador de Sant Just? Bueno, está en la Avenida de la Indústria, 12, en Sant Just Desvern, muy cerca de Barcelona. Así que ya sabéis, ¡haced un plan y no os lo perdáis! ¡Seguro que saldréis encantados!

A qué altura está situado el restaurante

Y mira, no puedo dejar de mencionar la atención excepcional que recibimos. Fue como tener a un amigo de confianza que te guía por el menú. Nos ayudaron a elegir entre entrantes, platos principales y vinos, y hasta el postre fue un acierto total. El postre que probamos, una milhojas con crema catalana y frutos rojos, fue simplemente el 10 de nuestra experiencia gastronómica. ¡No sé tú, pero a mí un buen postre me puede conquistar por completo!

El ambiente del Mirador de Sant Just es de lo más tranquilo e ideal para una buena charla entre amigos. Fuimos dos parejas y las chicas fueron súper amables al tener en cuenta las peticiones que hicimos en la reserva. Y lo mejor de todo, mi cuñada, que es celíaca, se sintió súper bien cuidada. Le prepararon su pan sin gluten y platos que podía disfrutar a gusto. ¡Eso sí que es atención al detalle!

Después de cenar, nos dejaron subir al mirador y, ¡vaya espectáculo! La vista nocturna de Barcelona y sus alrededores es impresionante. Te sientes en la cima del mundo, con esa vista de 360 grados que te deja sin aliento. Así que, si te preguntas a qué altura está situado el restaurante, ¡ahí lo tienes! Puedes disfrutar del mirador a 100 metros de altura. Sin duda, este lugar se lleva mi voto de 5 estrellas por la comida, el servicio y el ambiente. Si no lo han visitado, ¡alguna vez tienen que hacerlo!

Qué tipo de vistas ofrece el Mirador de Sant Just

Te cuento que, si estás pensando en dar una vuelta por El Mirador de Sant Just, ¡te lo recomiendo sin dudar! Este lugar se lleva mis 5 estrellas. La comida es simplemente exquisita. Cada vez que he ido, he probado distintos platos y siempre he salido con una sonrisa. La última vez pedimos unas gambas al ajillo como entrante que estaban para chuparse los dedos. Luego, nos lanzamos con el solomillo y los medallones de pato, que estaban de muerte. La cena salió por unos 70-80 € por persona, pero te aseguro que valió cada céntimo.

Lo que más me ha sorprendido son las vistas espectaculares que puedes disfrutar. Te recomiendo que subas al mirador por la noche; puedes ver las luces de la ciudad que crean un ambiente mágico. Durante el día, las vistas son igual de impresionantes, así que no importa cuándo decidas ir, ¡tienes que verlo! La atención también es de 5 estrellas, te hacen sentir como en casa.

Recuerdo también una ocasión en que probamos un cordero jugoso y, los postres... madre mía. Tengo que decir que estaban realmente deliciosos. El lugar tiene un aire acogedor, aunque creo que podría mejorar un poco en mantenimiento, porque algunas decoraciones ya están un poco pasadas. Pero, a pesar de eso, el ambiente sigue siendo genial, y el servicio se va amoldando para que tu experiencia sea aún mejor.

Sobre las vistas, bueno, te cuento que el Mirador de Sant Just ofrece panorámicas impresionantes de la zona. Desde la cima, puedes sentir que tienes toda Barcelona a tus pies. Las vistas al atardecer son espectaculares, y me atrevería a decir que es uno de esos lugares que no puedes dejar pasar. Así que, ¡quedan avisados!

Cuál es la característica arquitectónica más distintiva del restaurante

Como siempre que planificamos una salida, decidimos probar el Mirador de Sant Just otra vez. Vamos, que este lugar tiene algo especial, y es que las vistas son increíbles. Te sientes acogido apenas entras, pero es cuando llegas a la parte del mirador que te quedas sin aliento. El ambiente siempre es correcto y, aunque la comida no sea nada del otro mundo, hay algo en la experiencia que lo hace bastante disfrutable. Para esta ocasión, elegimos el menú tapas y la verdad es que, por 38 euros, te sacan varios platillos que están bien. Aunque, si te soy sincero, me dediqué a pedir un cambio en el risotto de setas y acabé con un revuelto con ajos tiernos y jamón. La atención fue sin problema, pero quizás no era lo que esperaba.

Recuerdo que era la segunda vez que íbamos y no pudimos dejar de pensar que, a pesar de que las tapas están ricas, la relación calidad-precio podría ser mejor. Ya sabéis, lo que se espera de un sitio así, sobre todo teniendo en cuenta que pagamos entre 40 y 50 euros por persona. Pero por otro lado, la experiencia en sí tenía su encanto. Recuerdo que la primera vez nos quedamos con ganas de más, pero esta vez pudimos disfrutar de más variedad. ¡Lo que sí te puedo decir es que el lugar es perfecto para ver la puesta de sol en verano!

La última vez que fuimos, la camarera nos atendió con una amabilidad que se agradece, es un sol. Tal vez pienses que el precio puede ser excesivo, pero, por otro lado, valoro la calidad que ofrecen. Aún así, tengo que mencionar que, a diferencia de hace 6 años, ¡ahora las tapas vienen con más cantidad! Me alegra ver que el lugar ha ido mejorando en algunos aspectos. Ah, y por cierto, si vas celebrando algo especial, no dudes en preguntar por el aparcamiento gratuito que tienen; eso siempre es un detalle.

Y ya para terminar, no podemos dejar de lado la característica arquitectónica más distintiva del restaurante, que es, sin lugar a dudas, su mirador. Esa estructura elevada que tanto nos encanta no solo ofrece unas vistas maravillosas, sino que también proporciona un ambiente tranquilo y acogedor. Sin duda, es un espacio que añade mucha personalidad a la experiencia.

En qué edificio histórico se encuentra el Mirador de Sant Just

Y la verdad es que fuimos anoche a cenar, mi pareja y yo, y ¡vaya experiencia! El Mirador de Sant Just no solo tiene unas vistas estupendas que te dejan sin aliento, sino que además, la comida estaba 'de vicio'. Todo lo que probamos fue buenísimo. Nos dejamos llevar por el menú diario y, amigo, te lo digo de verdad: ¡fue exquisito! El servicio fue de 10; los camareros son super amables y se nota que les gusta lo que hacen. Y lo mejor, al ser entre semana, el ambiente era muy tranquilo, con un nivel de ruido muy bajo, ideal para una cena íntima.

Ah, y no puedo dejar de mencionar el precio. Estuvimos alrededor de 50-60 € por persona, pero te aseguro que valió cada céntimo. Comida de 5 estrellas, servicio de 5 estrellas, ambiente de 5 estrellas... ¡no sé qué más se puede pedir! Al terminar nuestra cena, subimos a la parte más alta, donde hay una torre que ofrece una panorámica de 360º, y esas vistas nocturnas son un espectáculo. Definitivamente, repetiremos.

Claro, también hay que tener en cuenta las críticas. Si bien hay quien dice que el servicio puede ser algo lento, ¡nosotros no tuvimos ese problema! No había ninguna espera y, afortunadamente, estábamos tan a gusto charlando que el tiempo se nos pasó volando. Para quienes están buscando un lugar para grupos grandes, aquí tienen espacio para todos, así que ya saben, ¡a juntarse y disfrutar!

Ah, y para aquellos que se preguntan, el Mirador de Sant Just se encuentra en un edificio histórico que realmente respira carácter y encanto. Así que, si buscan un restaurante que combine buena comida, vistas espectaculares y un ambiente agradable, este es el lugar. ¡No se lo pierdan!

Qué tipo de cocina se ofrece en el restaurante

Te acuerdas de lo que hablamos el otro día sobre encontrar un lugar chulo para cenar en Sant Just Desvern? El Mirador de Sant Just es justo eso y más. La comida es realmente exquisita; no solo comes, sino que pruebas nuevos sabores. Me sorprendió lo bien que se podía hablar sin elevar mucho la voz, lo cual es genial para una buena charla en pareja o con amigos. Y es que, después de la cena, no te puedes perder las vistas espectaculares. La subida al mirador es el toque perfecto para culminar la noche.

Hablando del ambiente, la verdad es que es bastante bonito. Si el lugar se llena, puede volverse un poco bullicioso, pero cuando hay buena compañía, eso no es un gran problema. La zona del jardín es ideal si el clima acompaña, así que siempre hay una opción para disfrutar de la naturaleza. Aunque, advirtiendo que aparcar no es fácil, sobre todo los fines de semana. Eso sí, el esfuerzo vale la pena cuando te sientas a degustar un buen plato.

La última vez que fui, un amigo y yo pedimos el meloso de ternera y la combinación de queso brie con mermelada de tomate. ¡Vaya acierto! Y el trato de los camareros es muy amable; te hacen sentir bienvenido desde el momento en que entras. Eso sí, ten en cuenta que el precio medio por persona suele rondar los 30-45 euros, así que es un lugar especial, perfecto para celebraciones o una cita romántica.

Ahora, en cuanto al tipo de cocina, El Mirador de Sant Just se especializa en cocina catalana con un toque moderno. Ofrecen platos que van desde un arroz de mar y montaña hasta deliciosos postres como la milhoja con crema catalana y frutos rojos. Sin duda, un lugar donde la cocina se convierte en una experiencia para los sentidos, ¡ideal si quieres sorprender a alguien!

Cuáles son algunas de las opciones más destacadas en el menú

La experiencia en El Mirador de Sant Just realmente te deja con sensaciones mixtas. Por un lado, el lugar en sí es diferente y original, un restaurante que se encuentra en una torre con un mirador que promete vistas impresionantes de la zona. Claro, cuando llegas y te sientas, esperas que lo que venga en la carta justifique lo que pagas. Pero, aquí es donde entra el dilema, porque los precios no son nada claros. Cobran 2€ por persona de servicio de cubierto, y además los precios de la carta son SIN IVA, lo que es un poco raro, ¿no?

El trato del personal fue, al menos, amable, pero la espera se sintió un poco excesiva. Al parecer, hubo un “despiste en cocina” que hizo que el segundo plato tardara 20 minutos en llegar, lo cual no debería suceder en un lugar donde estás pagando lo que pagas. A pesar de eso, no todo fue negativo; la comida en general estaba bastante buena, pero creo que necesitan replantearse ciertos aspectos para que valga la pena realmente repetir.

Por otro lado, el ambiente es bastante acogedor, aunque las instalaciones tienen un aire de hace unos 15 años. Y si bien las vistas del mirador superior pueden ser atractivas, uno desearía que fueran un poco más espectaculares después de subir todo ese camino. Sin embargo, un punto a favor es que hay parquing en los alrededores, lo que siempre es un alivio cuando vas a cenar en Barcelona.

Si te preguntas por las opciones más destacadas en el menú, hay algunas cosas que realmente destacan. Desde unas gambas con sepia al ajillo que son una verdadera delicia, hasta la paella de mar y montaña, que según algunos, es de las mejores cosas que pueden probar. También puedes optar por el entrecot de vaca gallega madurada, que prometen que está increíblemente tierno y sabroso. Y si tienes un huequito para el postre, el milhojas con crema catalana y frutos rojos es un cierre espectacular para la cena. Todo esto y más, pero sin olvidar que hay que tener en cuenta lo raro de los precios y esa falta de claridad en el menú. ¡Una mezcla curiosa!

Qué es el laing y cómo se presenta en el menú del Mirador

Como ya te conté, el Mirador de Sant Just promete ser un lugar increíble, pero hay cosas que le restan un poco de encanto. La comida es realmente excelente. No puedes dejar de probar los entrantes de calçots rebozados y el pulpo a la gallega. Y, si decides quedarte para el plato principal, el filete de buey y el secreto son verdaderas joyas. Te prometo que este último se deshace en la boca; crujiente por fuera, tierno por dentro, es una experiencia que no te puedes perder. Para el postre, no hay discusión, elige entre la milhojas de chocolate y el coulant. Ambos son de esos que te hacen cerrar los ojos y olvidarte del mundo por un momento.

Ahora, hablemos del sitio en sí. Al acercarte, te da esa pinta de que estás a punto de entrar a un rincón con mucho encanto, como un restaurante escondido en una torre mágica. Pero a medida que te acercas, las cosas cambian un poco. La entrada está un poco deteriorada, y eso es una lástima, porque no acompaña para nada la calidad de los platos. Te da la sensación de que, en su momento, fue un lugar de referencia, pero ahora le falta esa inversión que se merece. Es una pena ver las sillas con tapicería vieja y sucia; nada dice elegancia como eso, ¿verdad? Y ni hablar del mirador y sus rejados oxidados, que le quitan todo el encanto a las vistas.

Pero no todo es negativo, porque la experiencia tiene su lado positivo. He ido con mi pareja y el lugar tiene su belleza, especialmente desde el mirador (aunque con un poco de viento y frío, lo cual no es tan ideal). Utilizamos la app del Tenedor y nos aplicaron un 30% de descuento, lo que hizo que la cena saliera genial. Así que, si decides probarlo, asegúrate de hacer la reserva ahí. En cuanto al ambiente, podrías encontrarlo tranquilo y elegante, perfecto para una cena romántica. Y, sí, el servicio es bastante amable, lo cual siempre suma puntos.

Por cierto, el laing es un plato que han incluido en su menú. Consiste en hojas de malanga que se cocinan a fuego lento, generalmente con un toque de sabor a cocido. En el Mirador, lo presentan de una forma bastante cuidada, manteniendo los sabores caseros que hacen que todo el mundo se sienta como en casa. Seguro que, si te decides a ir, te sorprenderá lo bien que lo hacen. ¿Listo para darle una oportunidad?

El restaurante tiene opciones vegetarianas o de carne

Ya te digo, El Mirador de Sant Just es un lugar que ofrece un ambiente único y acogedor. Te cuento que fui allí con mi pareja a celebrar San Valentín, y tengo que decir que fue todo un acierto. El menú de ese día estaba increíble, cada plato era una deliciosa sorpresa, y el servicio fue superamable y atento en todo momento. La comida y el ambiente estaban tan bien que no tengo nada que objetar. Ah, y no puedo olvidarme de mencionar que no tuvimos que esperar nada, así que la cena fluyó de maravilla.

Claro que también he oído otras experiencias. Un grupo familiar fue hace poco y aunque hubo algún contratiempo con los platos, la comida en sí era de muy buena calidad. Al final, parece que la camarera se comportó de manera excepcional, ayudando a resolver los problemas que surgieron. Y es que, además de una buena cena, es importante sentirse bien atendido, ¿no? Por lo que cuentan, el lugar tiene buenas vistas y es tranquilo, además de contar con un ascensor que te lleva al mirador. Eso sí, hay que tener en cuenta que si un plato se termina, a veces puedes encontrarte con alternativas que no esperabas.

Sobre las opciones del menú, hay algo para todos los gustos, tanto si eres de carne como si prefieres algo vegetariano. Así que no te preocupes: tienen una oferta bastante variada. Eso sí, siempre es buena idea confirmar al llegar o con la camarera, porque, como vimos, a veces hay cambios o platos que pueden no estar disponibles. Pero en general, la comida es buena, ya sea carne, pescado o opciones vegetarianas. Así que si buscas un plan bonito para una cena o una comida familiar, ¡este es un sitio a considerar!

Qué tipo de postres están disponibles en el Mirador de Sant Just

Ya sabes, el Mirador de Sant Just es uno de esos lugares que prometen mucho con su nombre y sus vistas, pero parece que no siempre cumplen. La última vez fui con amigos y tenía todas las expectativas por las nubes, pero la verdad es que salí un poco decepcionado. Con una cuenta de 140€ para dos personas por cuatro tapas que, sinceramente, eran más bien justitas tanto en cantidad como en calidad, me quedó la sensación de que no vale lo que pagas. Además, el sitio olía a polvo y humedad, como un trastero cerrado. Aunque los camareros hicieron lo posible para que estuviéramos cómodos, había una chica detrás de la barra que parecía tener un mal día, regañando a los demás sin necesidad. Es una pena, porque con un poco más de cuidado, podría ser un lugar top.

Luego, hay quienes han tenido una experiencia completamente opuesta. Cuentan que la comida estuvo deliciosa, que el servicio era rápido y atento, y que incluso se sorprendieron con una tapa extra mientras esperaban. La verdad, me alegra saber que algunos tienen buenos recuerdos ahí, pero mi experiencia de un entrecot que parecía suela de zapato es difícil de olvidar. Fue imposible de cortar y masticar, y eso en un restaurante que se supone que tiene buena reputación no debería suceder. Quizás las vistas merezcan la pena para algunos, pero a estas alturas, yo busco sitios que me ofrezcan una buena comida más que un paisaje bonito.

Hablando de lo que ofrecen, si te preguntas qué tipo de postres están disponibles en el Mirador de Sant Just, la opción es bastante limitada en comparación con otros sitios del área. No hay mucho que destacar, aunque al parecer, algún que otro cliente ha disfrutado de postres sencillos pero efectivos. En mi caso, la experiencia se quedó corta y las delicias dulces no fueron lo suficientemente atractivas como para convencerme de volver pronto. En resumen, hay mejores opciones en la zona, y por el mismo precio, puedes disfrutar de una comida que realmente valga la pena sin tener que lidiar con los inconvenientes de un mal servicio.

El restaurante es adecuado para ocasiones especiales

Es impresionante cómo un sitio puede tener su encanto, y El Mirador de Sant Just lo tiene por montones. Situado en Av. de la Indústria, 12, este lugar se presenta como un restaurante de cocina catalana que parece llamar a gritos “¡ven a probarme!” La verdad es que la comida es un verdadero deleite. Con un precio que ronda entre 40-50 euros por persona, puedes disfrutar de una experiencia excepcional. Pero aquí está el detalle: mientras que la comida y el ambiente son de 5 estrellas, la atención de algunos miembros del personal puede dejar un poco que desear.

Tuve una experiencia donde, por un lado, los platos llegaban a la mesa con una presentación que hacía que hasta la vista se deleitara. Pero, por otro lado, la sensación de prisa durante toda la cena fue un poco incómoda. Es una pena que se retiraran los platos antes de que todos acabaran, o que el café llegara antes del postre. Imagínate tener a alguien en la mesa comiendo solo, mientras el resto ya se había deshecho de sus platos. ¡Vaya rollo! Esto realmente puede empañar lo que podría haber sido una cena perfecta. Aunque entiendo que hay dificultades para encontrar personal capacitado, creo que un poco de supervisión puede hacer maravillas.

En contraste, si vas en un buen momento, como de 20:30 a 22:00, el servicio mejora notablemente. El personal puede ser amable y atento, lo que realmente marca la diferencia. Si te lanzas a probar unas tapas –que, por cierto, están muy bien presentadas– quedarás satisfecho, aunque quizás te quedes con ganas de un poco más. Es cierto que es un lugar emblemático de Sant Just Desvern, ideal para degustar una buena carta de vinos y cervezas artesanas mientras disfrutas de una puesta de sol de ensueño.

Así que, ¿es este restaurante adecuado para ocasiones especiales? Con todo lo que he compartido, diría que sí, pero a sabiendas de que hay que ir con la mente abierta. Si logras evitar las horas más complicadas o simplemente tienes una buena experiencia en servicio, puedes disfrutar de una velada memorable en un entorno precioso. ¡Así que no lo dudes y anímate a probarlo!

Fotografías El Mirador de Sant Just

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