Marcelino 1968

Marcelino 1968

Marcelino 1968 es ese lugar en Plaça del Sol, 2, en Gràcia, que no te puedes perder. ¿Por qué? Porque aquí la tradición española y la innovación culinaria se dan la mano para ofrecerte una experiencia única. Con un menú lleno de deliciosas tapas, mariscos frescos y una atmósfera que recuerda a esos días despreocupados en el Mediterráneo, ¡tienes que probar los famosos tartar de atún y el delicioso rape! Además, el ambiente es perfecto para compartir con amigos o disfrutar de un buen rato familiar, así que no te preocupes si llevas a los peques.

Y si te va el plan de aprovechamiento al máximo, de lunes a viernes ofrecen un menú del día que no solo es delicioso sino también a buen precio. ¡Ah, y no te olvides de la coctelería de autor y las cervezas artesanas! Las opiniones de los visitantes destacan su servicio y la calidad de los platillos, con buena puntuación en Tripadvisor. Así que, si quieres asegurar un buen rato, reserva tu mesa ya y prepárate para disfrutar de una experiencia culinaria inigualable en el corazón de Barcelona.

Marcelino 1968

Restaurante
4,3
1.456Reseñas
Fotos
Plaça del Sol, 2, Gràcia, 08012 Barcelona
938 31 50 32

Horarios Marcelino 1968

DíaHora
lunes12:00–24:00
miércoles12:00–24:00
jueves12:00–24:00
viernes12:00–1:30
sábado12:00–1:30
domingo12:00–24:00
nan12:00–24:00 El horario podría cambiar

El horario podría cambiar.

Mapa Ubicación Marcelino 1968

Dónde se encuentra Marcelino 1968

¡Hey, amigos! Si están buscando un lugar donde comer en Plaça del Sol, 2, Gràcia, definitivamente tienen que probar Marcelino 1968. Este restaurante tiene todo lo que se puede pedir: buen ambiente, excelente servicio y comida que te deja pidiendo más. ¡De verdad, he ido varias veces y cada vez me sorprende!

Hablando de lo que puedes pedir, las patatas bravas (6€) son una bomba, y eso lo digo de corazón. Son, sin duda, algunas de las mejores que he probado, y siempre las disfruto con una buena cañita. También tuve la valentía de probar el lemon pie, pero ni hablar, no fue lo mío. Pero no se preocupen, hay tantas opciones deliciosas que seguro encontrarán algo que les encante. Aquí los precios son bastante razonables, entre 10 y 30 € por persona, lo que está genial para este barrio tan chulo.

Además, tienen un par de platos que son el sueño de cualquier foodie. La hamburguesa Diamant es una opción increíble, con esa `rúcula aliñada` que le da un toque diferente. Y no se olviden del arroz negro con calamarcitos, ¡estaba brutal! También probé el brioche porque un camarero nos lo recomendó, y la verdad, ¡menuda elección! Todo esto en un ambiente desenfadado que se siente bastante acogedor.

Y ya que estamos, te cuento que el lugar tiene una decoración sencilla pero amplia, y hay mesas afuera para disfrutar del buen clima de Barcelona. Es perfecto para una cita, una cena con amigos o incluso para ver un partido; durante la final de la Champions estaba lleno de buen rollo. Así que, si te preguntas ¿Dónde se encuentra Marcelino 1968?, ya sabes, en Plaça del Sol, 2, Gràcia, 08012 Barcelona. ¡No se lo pierdan, amigos, les va a encantar!

Qué tipo de cocina ofrece Marcelino 1968

Y hablando de experiencias gastronómicas, ¡Marcelino 1968 es un lugar que tenías que anotar en tu lista! Justo en Plaça del Sol, 2 en Gràcia, este restaurante tiene un ambiente que te hace sentir como en casa. La decoración es muy bonita y acogedora, y lo mejor es el trato excepcional de su personal. De verdad que se nota que les gusta lo que hacen, porque te hacen sentir como un invitado especial desde el momento en que entras.

La comida, sin duda, es otro punto a favor. Aunque las patatas de la tortilla de patatas estaban un poco duras, los platos que probamos compensaron con creces. El brioche de carrillera y el aguacate relleno fueron, sin dudar, dos de los highlights de la comida. Y si te decides a ir, no olvides probar los postres. La torrija y el postre de chocolate son un gran colofón que no querrás perderte. El precio es muy razonable, entre 20 y 30 € por persona, lo cual es perfecto para una salida con amigos.

Si te gustan los platos para compartir, este sitio es ideal. Hay una carta amplia con opciones que van desde las tapas tradicionales reinterpretadas, hasta preparaciones más creativas. Probamos un montón de cosas, como calamares, hamburguesa y varias tártaras. Cada bocado sabía a gloria. De verdad, todo estaba delicioso, así que ya puedes imaginar que acabamos más que satisfechos. ¿Y el ambiente? ¡Buenísimo! Se respira un aire relajado, perfecto para disfrutar de una comida agradable.

En resumen, Marcelino 1968 ofrece una mezcla de cocina mediterránea con toques creativos, ideal para quienes buscan algo más que una simple comida. Tienen desde tapas deliciosas hasta platos que construyen una experiencia culinaria completa. Definitivamente hay que volver a ese rincón en Gràcia, y con ese trato de 10, seguro que te dejarán ganas de regresar.

Cuáles son algunos de los platos destacados en el menú

Y después de caminar un rato por la zona, decidimos hacer una parada a comer en Marcelino 1968, un restaurante que está en Plaça del Sol, 2. La verdad es que nos sorprendió. La comida estaba bastante buena y bien servida. Aunque solo había un chico, Bryan, atendiendo y lo estaban haciendo correr de un lado a otro, se tomó el tiempo para atendernos con buena actitud. ¡De verdad, un punto extra solo por su servicio! Si estás en la zona, definitivamente es una parada obligada.

Nosotros elegimos comer en la terraza; no puedo quejarme del ambiente, aunque me pareció que por estar afuera cobren un extra. Pero, ¡bueno, hay que aprovechar el buen clima de Barcelona! Pedimos varias cosas para compartir: unas alcachofas, burrata y entraña. Todo estaba para chuparse los dedos, aunque debo admitir que el precio de la entraña me pareció un poco elevado para la porción que nos sirvieron. Sin embargo, el servicio fue de 5 estrellas.

Hablando de compartir, lo mejor de Marcelino es que puedes probar varias cosas sin necesidad de quedarte con las ganas. La tortilla trufada estaba decente, aunque las patatas estaban un poco enteras. Los huevos rotos con jamón eran muy recomendables, pero lo que realmente me robó el corazón fue el steak tartar; ¡sin duda lo mejor de lo que pedimos! Al final, no se pueden ir sin probar la torrija, ¡espectacular! Así que si te preguntas cuáles son algunos de los platos destacados en el menú, definitivamente incluyan las patatas bravas, croquetas de rabo de toro y steak tartar.

Con un ambiente acogedor y un buen servicio, creo que todos quedarán satisfechos. ¡Nosotros sin duda tenemos que volver!

Es adecuado Marcelino 1968 para familias con niños

Y así, tras nuestra última visita a Marcelino 1968, debo decir que la experiencia fue bastante variada. La verdad es que el tartar estaba buenísimo, fresco y con un toque perfecto. Sin embargo, las patatas bravas me decepcionaron un poco; recordaba que estaban mejor antes. Tal vez haya cambiado la salsa o algo, pero en esta ocasión no estaban a la altura. El local, en cambio, tiene un aspecto elegante por dentro, lo que lo hace un buen lugar para una cena agradable, aunque te recogen un poco en el precio, ya que el rango está entre 20 y 30 € por persona.

La vez anterior, decidimos ir a tomar algo y acabamos cenando. Fue una sorpresa agradable ver que todo lo que pedimos nos gustó, ¡y el ambiente era genial! Recomendaría ir si buscas un lugar cómodo y agradable. La atención que recibimos fue de cinco estrellas: el camarero fue muy atento y nos recomendó unas especialidades que estaban para chuparse los dedos. La relación calidad-precio definitivamente se sintió justa, con platos bien elaborados que sobresalían.

Otro punto a destacar fue el servicio de Pablo, quien nos atendió increíblemente bien. Nos sugirió un vino que maridaba perfecto con nuestra comida, y honestamente, todo lo que salía de la cocina se veía espectacular. Este lugar tiene su encanto, y creo que volvería sin dudarlo a probar más platos. La comida estaba excelente, y aunque hay un par de detalles por pulir, la experiencia global fue realmente positiva.

Ahora, si preguntas si Marcelino 1968 es adecuado para familias con niños, quizás deberías pensarlo dos veces. Aunque la carta de tapas es bastante amplia, algunas raciones pueden ser pequeñas y, la verdad, la experiencia varió mucho según lo que pidas. Además, el ambiente, aunque agradable, puede que no sea lo mejor para los más peques si no hay opciones que les encajen. Así que si estás pensando en llevar a los niños, te diría que consideres tus opciones o te prepares para ser un poco flexible.

Fotografías Marcelino 1968

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