
Si estás en Tarazona y buscas un lugar chido para comer, Saboya 21 es una parada obligatoria. Desde su apertura en agosto de 2006, este restaurante se ha ganado un buen lugar en el corazón de la ciudad, con un salón espacioso que tiene capacidad para 90 comensales. Además, las mesas están bien distribuidas, por lo que no te sentirás apretado. Con vistas a la Catedral, más no se puede pedir, y puedes disfrutar de un ambiente elegante y bien decorado.
En el menú, la mezcla de cocina tradicional y de vanguardia es impresionante, con opciones que van desde platos méditerráneos hasta europeos. Si no sabes qué elegir, su menú del día es perfecto para probar un poco de todo: primeros, segundos y postres que te van a encantar. Y si tienes ganas de un buen café o un postre para cerrar tu comida, ¡aquí también lo tienen cubierto! Además, para reservas, solo tienes que llamar al 976 64 35 15.
Horarios Restaurante Saboya 21
| Día | Hora |
|---|---|
| lunes | 13:00–16:00 |
| martes | Cerrado |
| miércoles | 13:00–16:00 |
| jueves | 13:00–16:00 |
| viernes | 13:00–16:00 |
| sábado | 13:30–16:00 |
| domingo | 13:30–16:00 |
El horario podría cambiar.
Mapa Ubicación Restaurante Saboya 21
Dónde se encuentra Saboya 21
¡Hola, amigos! Si andáis buscando un lugar donde disfrutar de una buena comida en Tarazona, tenéis que visitar el Restaurante Saboya 21. Este sitio no solo tiene cinco estrellas en su haber, ¡sino que también se encuentra en el podio de los mejores restaurantes de la ciudad! Lo mejor de todo es su localización: en la Calle Marrodán, 34, justo en el centro, ¡y con unas vistas impresionantes a la catedral! Imagínate cenar con esa panorámica... simplemente espectacular.
La verdad es que aquí el trato es exquisito. Desde el momento en que entras, te hacen sentir como en casa. Tienen un menú delicioso y una carta a la altura, así que no importa qué elijas, ¡seguro que te va a encantar! Hablando del precio, es sorprendente que por unos 30-40 € por persona disfrutes de una experiencia gastronómica que en otras ciudades podría costarte el doble. Así que, ¿qué más se puede pedir?
El ambiente es elegante y agradable, perfecto para una cita, una cena con amigos o simplemente para darte un capricho. Los niveles de ruido son bajos, así que puedes charlar sin problemas. Hay incluso recomendaciones de guías gastronómicas, como la de Repsol, donde lo ponen como un lugar de referencia. ¡Imagina eso!
Además, no puedo dejar de mencionar lo riquísimo que está el postre de melocotón con uva garnacha. No sabéis lo que os estáis perdiendo si no lo probáis. Ah, y no os olvidéis de hacer una parada en los platos especiales como el risotto de colmenillas. En fin, que lo mejor es que no perdáis más tiempo y hagáis planes para visitarlo.
Así que, para aquellos que se preguntan ¿dónde se encuentra Saboya 21?: está en C. Marrodán, 34, 50500 Tarazona, Zaragoza. No lo olvidéis, ¡y preparad el estómago porque la vais a pasar genial!
Cuándo se abrió Saboya 21
¡Así que estuviste pensando en el Restaurante Saboya 21, eh? La verdad es que tiene sus más y sus menos. Por ejemplo, el otro día fui con mis padres. Comimos el sábado y, aunque no hubo cosas realmente malas, no me convenció el menú de 30€ que ofrecían. Al final, creo que hubiera comido mucho mejor por menos en otros lados. Es una pena, porque los mejillones parecían un poco abandonados: pequeños, muy cocidos e insípidos. ¡Definitivamente no los vuelvo a pedir!
Sin embargo, hay otras experiencias que me cuentan y que son todo lo contrario. Un amigo fue con 4 adultos el domingo, también sin reserva, y los atendieron genial. Hablan de un servicio amable y profesional con un menú variado por 25€ que, según dicen, era una maravilla. Además, decían que el salón, aunque no muy grande, es bastante acogedor. A pesar de estar lleno, no se sentía agobio, lo que siempre es un punto a favor para charlas tranquilas.
Y los comentarios no se detienen ahí. Otras publicaciones destacan lo excelente que es la atención de los camareros, y aseguran que las cantidades de los platos son generosas. ¡Eso es algo que nadie discute! La calidad-precio parece estar en sintonía, ya que se lo recomiendan a todo el que busca una buena experiencia. Me contaron que ofrecen un menú por 18€ con unos primeros y segundos que dejaron a más de uno encantado. Dicen que las albóndigas de jabalí son espectaculares y la mousse de chocolate con albaricoque, ¡la mejor de todas!
Por otro lado, también he oído de algunas experiencias menos agradables. Una persona comentó sobre lo que podría parecer una mala racha en la cocina, pero aunque le apenó dar una mala puntuación, reconoció que esto podría ser simplemente temporal. Lo cierto es que es un lugar emblemático de Tarazona, pero la cocina actual necesita mejoras, aunque el menú entre semana suele ser más atractivo. Para quienes buscan opciones menos exigentes, podría ser una alternativa, aunque en fin de semana se recomienda buscar otras opciones.
Y curiosamente, Saboya 21 se abrió hace un tiempo, aunque no tengo la fecha exacta. Pero con todo lo que cuentan de su evolución, seguro que ha pasado por sus altibajos. ¡En fin! Con esos paisajes del Moncayo tan cerca, siempre hay un buen motivo para disfrutar de una buena comida en el área, ya sea en Saboya 21 o en cualquiera de los otros sabores de Tarazona.
Qué capacidad tiene el salón del restaurante
Y ya que estamos hablando del Restaurante Saboya 21, hay que decir que, aunque me pareció un local muy bonito y cuidado, la comida no estuvo a la altura de lo que esperaba. La presentación de los platos era genial, pero, sinceramente, el pastel de setas no sabía a nada, lo cual fue una gran decepción. Las migas estaban tan apelmazadas que me dio pena, y ni hablar de las anchoas con espina, que a mí no me parecieron muy adecuadas como ración. Afortunadamente, el melocotón con vino fue un cierre perfecto para la comida, así que al menos salí con un buen sabor de boca al final.
En contraste, la experiencia en la planta superior de la Cafetería Amadeo I fue mucho más agradable. Aquí el ambiente se sentía acogedor y cómodo, y tenían un menú a buen precio que me gustó bastante. Por ejemplo, el hojaldre con espinacas estuvo delicioso y, aunque la atención fue correcta, podría decir que el lugar tiene un aire más relajado que invita a disfrutar sin prisas.
Si buscas un sitio con de todo un poco, parece que Saboya 21 lo tiene. La amabilidad de las camareras es uno de esos toques que marcan la diferencia, y ni hablar de los precios: 16.50€ entre semana y 22.50€ en festivos. Y, oye, ¡no olvides hacer reserva! Este es el tipo de restaurante en el que los cocineros realmente se esfuerzan, así que homenaje a ellos también.
Por cierto, me encantó el menú del día que probamos: espárragos, alubias y albóndigas, con flan y sorbete de postre. Todo muy casero y sabroso, además el servicio fue rápido y atento. Definitivamente, la relación calidad-precio fue excelente. ¡Ah! Y si te preguntas acerca de la capacidad, parece que el salón puede acoger a un buen número de comensales, ideal por si decides ir en grupo. ¡Sin duda, es un lugar que deberías visitar cuando estés por Tarazona!
Las mesas en Saboya 21 están bien distribuidas
Y bueno, después de compartirte esos pormenores de mi experiencia en Saboya 21, no podía dejar de mencionarte algunos detalles más. En términos de comida, el menú a 25 euros sonaba bien al principio, pero la realidad fue todo lo contrario. Ten cuidado, porque, a pesar de la presentación de los platos, muchos de ellos no cumplen con las expectativas. Por ejemplo, la ensaladilla de langostinos que pedimos no tenía ni un solo langostino. ¡Menuda decepción! El responsable, en un intento de justificarlo, nos comentó que la mayonesa se hacía con las cabezas de los langostinos... pero eso no estaba especificado en la carta. Para que te hagas una idea, ¡sin comentarios!
Luego, pasamos a las migas a la pastora con huevo a baja temperatura, que venían tan saladas que se me hizo difícil disfrutar del plato. Y el risotto de colmenillas, más que un risotto, ¡parecía una masa apelmazada! La dorada a la brasa de encina, que debería ser jugosa y tierna, también estuvo muy hecha y acabó siendo seca. Vamos, que no lo recomiendo en absoluto. Y ni hablar de la calidad de los postres, que la verdad son bastante justitos. Así que, en resumen, no creo que el precio justifique la calidad de lo que ofrecen.
Y aunque ya te lo mencioné antes, el servicio fue otro punto flojo. El responsable ni se dignó a ofrecer alguna explicación o disculpa por lo que ocurrió. De hecho, una de las camareras fue un poco borde al responder a una pregunta sobre las verduras en un plato, lo que no ayudó a mejorar la experiencia. En cuanto a las mesas en Saboya 21, la distribución no es la mejor: si te sientas en algunos lugares, puedes tener vistas a la catedral, pero en general, depende mucho de dónde te acomoden. Así que, si buscas una experiencia gastronómica agradable, quizás mejor busques otra opción en Tarazona.
Desde qué vista se puede disfrutar al comer en Saboya 21
La verdad es que si aún no has probado el Restaurante Saboya 21, te estás perdiendo de una experiencia gastronómica que realmente vale la pena. La última vez que estuve allí, tomamos el menú de fin de semana y, wow, esas albóndigas de jabalí estaban para chuparse los dedos. Los camareros son súper atentos, siempre dispuestos a hacerte sentir cómodo, y eso se agradece un montón. La relación entre lo que pagas y la calidad de la comida es un don absoluto; salimos muy, pero muy contentos. ¡Definitivamente un lugar para repetir!
También tienes que tener en cuenta que te ofrecen un menú de 18 euros que está increíblemente bien elaborado. Se notaba la dedicación en cada plato, y lo mejor de todo, los camareros son realmente magníficos. Tenía el local a tope, pero igual la atención que recibimos fue de 10. Sin dudarlo, ¡recomendable al 100%! Para que te hagas una idea, la experiencia fue: Comida: 5, Servicio: 5, Ambiente: 4. ¿Qué más puedes pedir en un lugar así?
Lo que más me gusta de Saboya 21 es que, a pesar de la situación actual con el COVID, el ambiente es súper acogedor. Te sientes como en casa, pero con la ventaja de disfrutar de una comida de calidad, súper bien elaborada y presentada. La limpieza es impecable; hasta las cartas las desinfectan. Y si te gusta el dulce, no puedes irte sin probar el flan de romero. ¡Es realmente espectacular!
Por cierto, el restaurante tiene ese aire elegante y con mucho estilo, lo que lo hace perfecto tanto para una comida entre amigos como para una cena más formal. La experiencia es muy completa: comida buena, servicio atento y un ambiente agradable. La última vez que comí allí, me quedé pensando en que es un sitio al que volvería una y otra vez. Hicimos una comida fantástica, y ese risotto de colmenillas que vi en una mesa cercana se veía de escándalo.
Ahora, si hablas de vistas, comer en Saboya 21 te da la oportunidad de aprovechar unas vistas bastante agradables de la ciudad de Tarazona. No es solo sobre la comida, sino que el ambiente también juega su parte. Imagínate disfrutando de un buen plato mientras capturas la esencia local desde tu mesa. ¡Es una experiencia en todos los sentidos!
Cuál es el tipo de cocina que ofrece Saboya 21
¡Y no me puedo olvidar de mencionar el Saboya 21! Este restaurante es una verdadera joyita en C. Marrodán, 34, 50500 Tarazona, Zaragoza. Si buscas un lugar donde la comida sea una explosión de sabores, aquí lo encontrarás. La calidad de los platos está a otro nivel, y aunque el precio puede ser un poco más alto (alrededor de 30-40 € por persona), te aseguro que cada bocado vale la pena. Es ese tipo de lugar donde realmente sientes que estás recibiendo un excelente servicio porque todo está pensado para que te sientas bien.
Además, me encantó lo amables que son al momento de lidiar con restricciones alimentarias. Fuimos con tres niños, y no solo hicieron un menú infantil adaptado para la pequeña celíaca, sino que también le permitieron elegir un primero del menú de adultos. Eso es un detalle que se agradece un montón. La atención es de 5 estrellas y, para los padres, el ambiente es muy acogedor y chic, pero con precios razonables que van de 20 a 30 €.
La experiencia en Saboya 21 es como un cóctel de cosas buenas: el ambiente, la comida y el trato hacen que sea un lugar perfecto para disfrutar, especialmente en una mañana de sábado en familia. El menú del domingo por 25 € también es contundente y ni hablar de los postres que prometen dejarte con ganas de volver. Todo, desde la presentación hasta el sabor de la comida, merece un 10 en calidad-precio.
Y para responder a la pregunta sobre el tipo de cocina que ofrecen en Saboya 21, te diré que se trata de una comida espectacular y muy elaborada. Así que si te animas, no dudes en probar el bar de abajo, ¡los pinchos son simplemente riquísimos! Es un lugar que se lleva toda mi recomendación y, estoy seguro, que te dejará encantado.








